Suavemente… la edad y los « tal vez »

juillet 16, 2008

   El tema de la aceptación mi queridísima Elle… no tiene fondo tu mente ¿cierto? Bueno, siempre me han gustado las mujeres fuertes, las que hablan de iguanas un día, de amor al otro, carteras vencidas y de nada de repente.

 

    Has cambiado bastante en los últimos tres años, te preguntas si acaso aquéllos que vivieron entre tus piernas te recordarán; si te recuerdan así o sólo te recuerdan. Yo a veces me abro. Como dijiste tú en días pasados: “Me abro”

 

     Entiendo que llegue el vaso al punto de derrame y no sepas cómo explicárselo al mundo, pero lo que no comprendo es ¿por qué tendrías que explicarle algo al mundo? Algo, lo que sea… ¿por qué?

 

    Dices que te impones normas muy extremas y creo que en el tema salta lo de tu ser o parecer; el tiempo sigue pasando. Yo también quisiera que unas cervezas me hicieran cosquillas al día siguiente y créeme que igual amanezco hinchado con kilos de sobra. Ya no somos jóvenes. No tanto al menos.

 

    Mi vida, yo se que están de más algunas de mis palabras cuando…

 

-interrupción voraz-

 

-¿Por qué no puedes hablarle más directo Jean? O sea, dile lo que piensas y punto. En buenísima onda que es peor cuando te pones así muy romántico y… ¿cómo se dice?

 

-Sutil… se dice “Sutil” Acrílica… ¿qué estás haciendo aquí?

 

         Pues muy fácil. Yo creo que lo que hay que hacer es no preocuparse ya jamás o de plano entrarle al cuchillo, nos intubamos y sale; ahí está. La otra es que de plano se vuelva como uno de ustedes y tenga que aprender a convivir con 32 años encima, junto con la grasa, la falta de afecto y que quién sabe qué y que quién sabe qué…

 

         Si no le cierras la boca lo hago yo. –dijo tajante Libertad D’Expresión.

 

– Tenías que salir con tu pendejada ¿verdad? Ay, perdón por las palabrotas pero ya me caíste súper mal. Ella debería aceptarlo; nos está creciendo el trasero, nos estamos llenando de arrugas y no nos parecemos en nada a “la Flaca pecosa” que algún hombre amó; sólo nos quedan las pecas –con gesto ofendido se retira La Acrílica de la escena.

 

         ¡Anda Acrílica! Corre a manipular a La meserita que esa se enamora a cada rato sin importarle quién se acordará de ella. Además véndele la idea de qué vestido ponerse en la noche y seguro te la compra. –añadió Libertad.

 

         Pues qué maneras insulsas de subestimar a alguien. Que yo viva en la post guerra no significa que sea nula de memorias o ande por el sendero sin pensar en la balanza… ustedes dos no saben con quién se han metido.- La Meserita saltó con su delantal gastado y todos guardaron silencio.

 

…………………………………………

Me recordará el tiempo como me recuerda la voz de mi madre el aroma de una buena sopa, me recordará la ropa cuando deje de ser físicamente y comience a ser etérea, me recordarán los buzos de la red (los que deseen recordarme) y yo recordaré que un poco de paciencia, ejercicio, alimento espiritual y poesía, hacen de la existencia un trago más sutil… como las palabras de Jean.

 

-Elle-

 

         Así es Elle… tú sabes traducir mi corazón.- suspirando habló Jean.

 

… y a lo lejos se escuchó un murmullo:

 “Pero seguro se pone el vestido que yo le diga…”

Andrés Calamaro/Flaca


Laguna satisfecha (Tantritas)

El deseo y “Fraternité”

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One Response to “Suavemente… la edad y los « tal vez »”


  1. […] TantritasSuavemente… la edad y los “tal vez” […]


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